De interes

Leer es leer, no importa el soporte. La fuerza de la lectura está en tí, en tu interés por lo que lees.Si lees Vanidades hablarás de moda, chismes de farándula o recetas de cocina, pero si lees a Sartre, a Carl Sagan o a García Márquez, tus conversaciones irán más allá de lo trivial

sábado, 6 de octubre de 2012

Lectura Digital

Nadie libera a nadie, nadie se libera solo,





los hombres se liberan en comunión.
Nadie educa a nadie, nadie se educa
a sí mismo, los hombres se educan entre sí
mediatizados por el mundo.
Paulo Freire



Lo primero que se debe abordar al tratar este tema es intentar dilucidar si verdaderamente existe una "lectura digital". Si leer en los tiempos del iPad y de los bits ya no es lo mismo que leer en los tiempos de la tinta y el papel . Pero para poder entender este tema, tataremos de explicar primero qué se entiende por estas dos palabras que componen la frase "Lectura digital": qué es leer y qué es digital.

Leer, lo define la RAE como "Pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados" Es una definición escueta que definitivamente no alcanza a aproximarse a un acto tan complejo como es la lectura. Toca entonces buscar la ayuda de los pedagogos, lingüistas y sicólogos. uno de los puntos de vista que más me gusta es el de Paulo Freire, pedagogo brasileño, quien ve la lectura como un acto que implica diferentes momentos, una prelectura, o lectura del mundo, lo llama Freire, o sea lo que tenemos en nuestra mundo interior, le sigue una decodificación, una interpretación, y, por último, una re-lectura y re-escritura del texto leído, contruyendo nuestro propio texto.

Digital lo definiremos como aquello que está construido en el lenguaje binario de los computadores y que solo puede ser visualizado a través de un dispositivo electrónico.

Por lo tando simplificaremos la definición de lectura digital como el proceso de interpetar unos contenidos dispuestos para su visualización y comprensión y re-creación de lo leído en un dispositivo electrónico. El asunto se complica cuando a través de ese sistema binario se pueden crear toda una gama de contenidos significantes de todo tipo (texto, video, sonido y multimedia) y a eso le sumamos las miles de posibilidades del hipertexto, o sea la capacidad que tiene el documento electrónico de conectarse con otros contenidos disponibles en otros formatos con la inmediatez de un clic. Y como si fuera poco, a eso se le añade la posibilidad de re-escribir el texto de manera inmediata y que otros lo puedan leer casi al mismo tiempo de producido. Es decir, encerrar todo el complejo proceso de interacción entre autor-lector-y lector co-autor-autor en un sólo lugar (el ciberespacio). Complicado.

Héctor Abad Faciolince, dice en una de sus columnas: "La escritura ya no es una “obra”, como dicen, pomposos, mis excolegas escritores, sino un borrador. Ahora me equivoco en público. Le cambio el nombre a Salgari, incluso a mis propios personajes, y dejo que las líneas de la ficción no las decida yo, sino el azar. Siento que todo es efímero, fugaz, sin importancia. Decían los antiguos que las palabras escritas eran importantes, porque permanecían: ya no, ya la escritura es tan fugaz y volátil como la voz." Yo le agregaría que la escritura ya no es una sola, como antes se pensaba, si no un texto contruido a varias manos y múltiples voces. Es un tejido inacabado al cual le aportamos de manera casi sincronica nuestros pensares y los de otros construidos en otros textos y en otras lecturas.

Como muchos lo saben, existen varios tipos de lectura: la lectura informativa, lectura recreativa, lectura por placer, lectura literaria, etc. Creo que el verdadero poder y fuerza de la lectura , sigue estando en nuestras manos. Sin importar el medio que usemos para acceder a dichos textos, dependerá de nosotros qué tan profundo queramos llegar sobre el tema tratado (lectura profunda, se le dice). La Fundación Sánchez Ruiperez, organismo dedicado a estudiar el fenómeno de la lectura nos dice que "Los efectos de las “dinamizaciones” realizadas mediante el enriquecimiento de la experiencia de lectura a través de contenidos “de alcance periférico” respecto del texto y vinculados a actividades culturales de tipo complementario (con música, artes plásticas, gastronomía…) no han demostrado unos efectos positivos sobre la profundidad de la lectura. Sin embargo, toda actividad de apoyo o acompañamiento vinculada directamente al texto objeto de la lectura ha presentado unos resultados positivos, constatables y de una dimensión apreciable a través de los instrumentos de evaluación de la profundidad de la lectura." Este Sin embargo es el que refuerza la tesis de la fortaleza del hipertexto con su amplia gama de posibilidades. Así, si es de nuestro interés, podremos saltar de los textos de Carl Sagan a las fotorafías de la Nasa; regresar siglos atrás y ver un video sobre los mayas en el que se explica su cosmogonía y se desmiente el chiste del fin del mundo, para terminar en un texto de Miguel Angel Asturias, escritor guatemalteco. Cuando somos curiosos y estamos ávidos de información y conocimiento, el inicio de una lectura digital nos puede llevar en un viaje por "espacios", formatos, textos, opiniones, etc. que profundizarán y enriquecerán esa lectura inicial.

La lectura digital, como la lectura tradicional, puede cambiar nuestras vidas, la pregunta final es qué tanto estamos dispuestos a sacrificar. Por qué en última instancia, la lectura, la verdadera lectura, sea en el iPad o en el libro de papel, exige esfuerzo intelectual, dedicación, exhaustividad. Para entender esto, siempre acudo a las sabias palabras de Estanislao Zuleta: "Adán y sobre todo Eva, tienen el mérito original de habernos liberado del paraíso, nuestro pecado es que anhelamos regresar a él."(1)